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Hay Espacios donde nuestra Percepción se Unifica.

Allí, lo Sagrado y lo Cotidiano se fusionan. En estos lugares sentimos Paz. Alcanzamos una plenitud que nos devuelve a la vida ordinaria para enriquecerla con la experiencia del campo unificado.
Entonces las tensiones desaparecen, las rigideces se caen y florece el movimiento continuo de la vida. Su vaiven nos asegura que esta danza es eterna. Va y viene junto con la respiración. Todo entra y sale de nosotros como el aire que inhalamos y exhalamos.
Entramos y salimos de la existencia de la que formamos parte. Entonces hay, a la vez, lo dual: tu y yo, montaña y Marian, flor y Marian. Y, al mismo tiempo, somos un solo movimiento donde los límites se desdibujan.
Sucede cuando esta separación constante que percibimos se hace delgada. Cada vez más fina. Cada vez más transparente. Y de pronto es una puerta, un puente donde dejo de ser yo y soy parte de todo lo que me rodea.
 
Se llama Yoga? Se llama Tantra? Se llama Tao? Se llama Dios? Se llama Fuente? Se llama Alha? Se llama Yahvé?
¡¡¿Qué más da como se llama?!!
Si me deja ser más yo y que tú seas más tú. Si me permite reconocerme en ti y tú en mi.
Si así volvemos a unirnos.
En este lugar las tensiones desaparecen, las guerras no tienen sentido. Porque no hay propiedad. No hay territorio. No hay quién tiene la razón. Sólo hay el reconocimiento de que tú le das sentido a algo que soy yo. Y a la vez , esto que es común a los 2, a ti flor y a mi Marian, es común a todo y a todos.
 
No hace falta que la práctica tenga un nombre. Soy la práctica y esa práctica desaparece en un campo en el que todos nos unimos para compartir nuestra experiencia de vida.
En este campo, ninguno es más importante que nadie. Todos formamos parte de este tejido de la vida. Todos somos necesarios. Y nadie puede faltar. Ni siquiera mi carcelero. Porque impulsa la búsqueda de la llave que me saca de la prisión.
 
Gracias Vicen por haber creado este espacio, esta dinámica de retorno a lo que somos.
Gracias a los compañeros con quienes construimos este puente de experiencias y este fin de semana tan rico.
Gracias a Alba por su cuidado. Gracias a los cocineros por sus sabrosas creaciones.
Gracias a la Vida por revelarme esta experiencia.
 
¡Gracias!

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